Los diplomáticos: héroes silenciosos

Cuando en las noticias vemos que el Gobierno consigue grandes logros internacionales nos sentimos orgullosos y nos envuelve un sentimiento patriótico digno de un partido de fútbol de la selección nacional. Algunos de estos logros han sido, por ejemplo, la eliminación de visa a la Unión Europea, el triunfo en el diferendo marítimo con Chile, los numerosos tratados comerciales que generan posibilidades para mejorar la vida de pequeños productores, etc. Estos se celebran como triunfos nacionales y como logro de todos los peruanos, pero no siempre se les reconoce a los verdaderos actores que están detrás de todas estas victorias internacionales del Perú: los funcionarios diplomáticos.

En la antesala de todos los procesos de negociación están los diplomáticos haciendo un trabajo sólo con la firme convicción que los resultados obtenidos no serán únicamente para beneficio personal, sino que indirectamente habrán muchas personas que tendrán una mejor calidad de vida a consecuencia de ellos.

Sin embargo, erróneamente se cree que la vida del diplomático es fácil, llena de lujos y frivolidades. Se considera que los diplomáticos se dedican exclusivamente a ir a reuniones sociales y a viajar por el mundo estando desconectados de la realidad nacional. No hay mentira más grande. Si bien esta carrera brinda grandes beneficios y satisfacciones personales, también está llena de muchos sacrificios, frustraciones, desencantos y una gran sensación de soledad. Todos estos activos y pasivos son inherentes a la decisión de ser parte del Servicio Diplomático de la República y son asumidos por una razón que los caracteriza en su conjunto: una gran vocación de servicio a la Nación.

No es un secreto que la carrera diplomática brinda a sus funcionarios estabilidad tanto económica como laboral, cosas que muchas personas se dedican a buscar a lo largo de su vida y lamentablemente no lo consiguen. Sin embargo, un gran desafío que se debe aprender a superar es la inestabilidad emocional que puede generarse como consecuencia de la vida errante que les toca llevar. Quizá no es común que se considere lo difícil que puede resultar vivir alejado de nuestro país la mayor parte de nuestras vidas, a pesar que pueda sonar emocionante tener la posibilidad de conocer el mundo viviendo en muchos lugares diferentes, aprendiendo de otras culturas y realidades completamente diferentes a las tuyas.

Quizá la parte más difícil de compatibilizar en una carrera de este tipo son las relaciones personales de tipo sentimental. Pedirle a una persona que adapte su vida al estilo de vida de un diplomático no es fácil, y quizá no muchos tengan la disposición de hacerlo. Sin duda el compromiso tiene que ser lo suficientemente fuerte para afrontar todos los desafíos que vendrán, dado que superarlos será un trabajo muy duro para ambas partes.

A pesar de estas dificultades personales, y dada la naturaleza de sus funciones, siempre deben contar con la mejor disposición para el trabajo y mantener la eficiencia requerida, puesto que un fracaso individual puede convertirse en uno con consecuencias para todo un país. Esto lleva a que en ocasiones se tenga que dejar en un segundo plano las emociones personales para darle mayor relevancia a los asuntos de interés nacional que se estén desarrollando, hecho que definitivamente no es fácil de hacer.

Por esto, como se indica en el título, los diplomáticos son unos héroes silenciosos. Son personas que trabajan día a día desde todos los rincones del planeta buscando obtener beneficios para el país y representando sus intereses de la mejor manera posible, así pocas veces vayan a salir en la portada de un periódico o sean vitoreados como podría serlo un campeón mundial. Hacen un trabajo muy silencioso sin esperar nada a cambio, solo la satisfacción personal de haber ayudado al otro. Finalmente, son personas que entregan su vida, y muchas veces su felicidad, por la convicción que sus capacidades y preparación tienen como objetivo conseguir un bien más grande que uno mismo: el bienestar de todos los peruanos.

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Acerca de jcpomareda

Estudiante de la Academia Diplomática del Perú, Licenciado en Ciencia Política y Gobierno, con mención en Relaciones Internacionales, por la Pontificia Universidad Católica del Perú.
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