La geopolítica ¿Una disciplina vigente o desfasada?

Actualmente los principales acontecimientos internacionales son transmitidos en tiempo real en todo el mundo. Mientras escucha o ve las noticias por internet, un peruano que vive en China puede comentarlas con su familia que se encuentra en Lima. ¿A qué se debe que la mayor parte del planeta esté conectada al mismo tiempo? Evidentemente a la globalización. Como sabemos, luego de la caída del muro de Berlín y de la disolución de la Unión Soviética este fenómeno se expandió de manera acelerada, principalmente por el crecimiento del comercio internacional. Con el triunfo del capitalismo y del liberalismo, se generó el debate sobre el fin de las ideologías y del fin de la geopolítica como disciplina de interés, dado que la influencia sobre otros Estados ahora se ejerce de manera económica y no con presencia física. Sin embargo, ¿Será cierto que a geopolítica es una disciplina desfasada? Las múltiples interacciones entre las principales potencias nos pueden dar una respuesta a esta pregunta.

Con la finalidad de responder esta pregunta, haremos un breve recuento de las acciones en el plano internacional de Estados Unidos, Rusia y China -tres de las principales potencias a nivel mundial que más utilizan su “hard power”-  para poder determinar qué tan vigente es la geopolítica en la actualidad.

Estados Unidos ha mantenido un liderazgo indiscutido en los últimos 20 años. Entre subidas y bajadas, lo característico de esta potencia es la intención de expandir y consolidar un orden mundial liberal. Durante el gobierno de Obama se ha puesto en agenda diferentes acciones con el objetivo de asegurar ese fin. Asimismo, Obama buscó reducir el gasto militar y reducir la importancia de la política exterior en América. Sin embargo, casi al final de su presidencia se encuentra atrapado en las mismas rivalidades que había esperado superar.

Por el lado de China, a pesar de su exitoso crecimiento económico, se puede decir que no ha tenido la misma suerte para afirmarse en su región. La rivalidad que mantiene con Japón ha generado que se aumente el nacionalismo en ese país y ha causado que Estados Unidos estreche más los vínculos que tiene con sus aliados regionales. Mientras crezcan las capacidades chinas más lo harán sus aspiraciones de hegemonía regional, lo cual podría generar una gran tensión en esa parte del mundo.

Rusia, por su parte, ha sido protagonista del resurgimiento de una potencia en el sistema internacional, principalmente de la mano de Putin. Mucho se ha discutido del creciente expansionismo ruso, comparándolo incluso con la otrora Unión Soviética. Lo cierto es que esta expansión rusa ha sido severamente limitada por el poder económico de este país. La unión Euroasiática y lo acontecido en Ucrania nos puede dar indicios sobre la proyección de la política exterior de este país.

A pesar de los diferentes intereses que puedan mostrar estas tres potencias lo que está en juego es el mantenimiento o el cambio del status quo: Rusia busca parecerse lo más posible en términos de poder e influencia a la Unión Soviética, chocando con los intereses de la Unión Europea y Estados Unidos en esa región, China no tiene intención de contentarse con un papel secundario en asuntos globales, ni aceptará el actual grado de influencia de Estados Unidos en Asia y finalmente Estados Unidos busca mantener su influencia a nivel global y seguir teniendo presencia en los asuntos más relevantes para sus intereses nacionales.

Por lo tanto, la geopolítica es una disciplina que sigue vigente y debe ser tomada en cuenta por todos los arquitectos de las diferentes políticas exteriores de los Estados. La presencia física y el control geográfico aún siguen siendo relevantes para poder asegurar ciertos objetivos políticos estratégicos, si bien cada vez quedan más de lado las ocupaciones territoriales, ahora la influencia política juega un rol clave en asegurar aliados que respondan por intereses que se buscan proteger. A pesar de no haber una lucha ideológica siempre existirá la competencia y el conflicto. Así, para ser poderosos, los Estados deben desarrollar las instituciones y las capacidades necesarias para aprovechar los recursos que se tengan disponibles. No hay alternativa, las sociedades que no puedan o no quieran seguir esta ruta terminarán siendo los sujetos de la historia en lugar de los creadores de la misma.

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Acerca de jcpomareda

Estudiante de la Academia Diplomática del Perú, Licenciado en Ciencia Política y Gobierno, con mención en Relaciones Internacionales, por la Pontificia Universidad Católica del Perú.
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