¿Qué son las ONGs Gubernamentales o GONGOS?

Esta semana en una charla con el embajador Ricardo Luna se mencionó un tema que despertó mucho mi interés por lo extraño de su naturaleza: las organizaciones no gubernamentales gubernamentales. Esto puede sonar contradictorio, sin embargo estas organizaciones son muy reales y funcionan a lo largo del mundo. Este post ayudará a entender que son estas organizaciones denominadas por Moises Naim como GONGOS (Government Organized Nongovernmental Organization).

Sabemos que las ONGs son organizaciones sin fines de lucro y que se desarrollan en diferentes ámbitos como en los Derechos Humanos, la protección de animales, el medio ambiente, ayuda social, etc. La evolución de la actividad y la importancia de las ONGs han crecido de manera acelerada a lo largo de los años, incluso, en ciertos casos, son reconocidas como sujetos del derecho internacional.

Sin embargo, se ha explorado poco la influencia, patrocinio, manejo y control que podrían tener algunos gobiernos sobre algunas ONGs. Este tipo de organizaciones que son creadas y manejadas por los gobiernos son lo que se denominan GONGOS. Como mencioné, puede sonar un poco extraño escuchar este término, pero si analizamos de manera más profunda la naturaleza y la lógica detrás de estas organizaciones podremos entender el porqué de su existencia.

Todas los Estados soberanos tienen sus Ministerios de Relaciones Exteriores que tienen como objetivo central gestionar la política exterior de los países y representan sus intereses por todo el mundo. Sin embargo, los gobiernos pueden tener en agenda el cumplimiento de objetivos de interés nacional que son complicados de ejecutar por los medios oficiales. Podemos poner como ejemplo la influencia o lobby que se podría utilizar en una potencia extranjera para que se favorezcan intereses propios, también puede ser utilizada como propio soporte y en contra de grupos opositores de la sociedad civil o también para la difusión de valores políticos o ideologías, todo esto bajo la supuesta organización de la sociedad civil.

De esta manera, se pueden encontrar GONGOS que beneficiosas, neutrales o perjudiciales dependiendo del cristal con la que se las mire. El desarrollo de este tipo de organizaciones empezó en la guerra fría por parte de los regímenes represivos para socavar las democracias locales, empleando prácticas democráticas, y se ha difundido en la mayoría de los países que tienen más extendida sus política internacional, principalmente las más grandes potencias.

No obstante no todas las GONGOS tienen un objetivo encubierto para ejecutar acciones que normalmente no se podrían hacer por medios oficiales, algunas de ellas buscan promocionar la cultura, la educación o el país mismo. Un ejemplo muy reconocido es el Fondo Nacional para la Democracia o NED por sus siglas en inglés (http://www.ned.org/). Esta organización es patrocinada desde la década de 1980 por el gobierno de Estados Unidos y busca fortalecer las instituciones democráticas alrededor del mundo a través de esfuerzos no gubernamentales. Así, esta GONGO ha estado siempre  presente en el debate político internacional defendiendo las libertades políticas y promocionando los valores democráticos, lo cual ha llevado que en algunos países –como Rusia y China- sea prohibido recibir apoyo de esta organización.

Así, podemos decir que las GONGOS son una herramienta muy fuerte y muy sutil de la política exterior de los países puesto que permiten desarrollar actividades que sería complicado llevarlas a cabo por los canales diplomáticos regulares. Cabe decir que las mismas no son dañinas por definición sino que responden a intereses nacionales particulares, que como sabemos a veces pueden colisionar con los intereses de otras naciones. Por lo tanto, es importante conocer la existencia de estas organizaciones y poder identificarlas para conocer cuáles son los intereses subyacentes detrás de sus actividades. Como señala Naim: “La globalización y la efectividad de las ONGs se verá afectada si no se encuentra una manera confiable para distinguir organizaciones que realmente represente una sociedad civil democrática de aquellas que son instrumentos de gobiernos no democráticos”.

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La tradición pacífica del Perú en su política exterior

Una de las características que define la soberanía es la capacidad para definir objetivos propios y establecer intereses nacionales sin injerencia internacional. Así, al exteriorizar estos intereses nacionales se pone en práctica lo conocemos como política exterior.

Asimismo, en el devenir propio de las relaciones internacionales, los diferentes actores se ven envueltos en situaciones en las que sus propios intereses se contraponen con otros y es ahí donde se generan los conflictos. Históricamente ha habido múltiples maneras de resolver los desentendimientos entre países, las cuales se dividen básicamente en dos formas: los medios pacíficos y los violentos. En este post propongo que el Perú ha mantenido una tradición en la resolución de sus controversias por medios pacíficos y siempre en concordancia con el derecho internacional.

La posición internacional de la política exterior del Perú, como dijo Porras Barrenechea en su célebre discurso ante la OEA, se ha caracterizado tradicionalmente en una adhesión a las soluciones de derecho y de paz acatando siempre los fallos internacionales. Así como también a una adhesión invariable al principio de no intervención venga ésta de donde viniere y un respeto a la personalidad del Estado como base del orden internacional y a la libre determinación de los pueblos.

Los casos emblemáticos donde la diplomacia peruana fue capaz de lograr una solución pacífica a conflictos con países vecinos fueron el proceso de negociación con Ecuador que culminó en 1998 con el Acta de Brasilia, y la resolución del diferendo marítimo con Chile que concluyó con la sentencia de la Corte Internacional de Justicia el 2013. Al revisar los hechos centrales de ambos procesos podremos conocer un poco más de esta tradición peruana de respeto al derecho internacional y a las soluciones pacíficas frente a las que impliquen algún nivel de violencia.

El conflicto con Ecuador que se vivió en la segunda mitad de la década de 1990 tuvo sus orígenes con la firma del Protocolo de Rio de Janeiro en 1942, donde luego de un conflicto armado se delimitó las fronteras nacionales con nuestro vecino del norte, con la mediación de los EE.UU., Argentina, Chile y Brasil. Posteriormente Ecuador adujo que este protocolo era nulo e inejecutable por supuestos errores geográficos, buscando así iniciar un nuevo proceso de negociación de límites que le fuera más favorable para sus intereses. Sin embargo, la postura peruana se basó en el respeto al Derecho Internacional y a sus principios señalando la existencia de un tratado de límites vigente y exigiendo el respeto del mismo.

Por otro lado, el diferendo marítimo con Chile empezó con la declaración de las 200 millas, la cual estipuló que estas deben considerarse paralelas a la costa del país sin hacer referencias a las fronteras entre países. Al ver el mapa y las condiciones propias de la frontera, el Perú le manifestó a Chile, a través del célebre Memorándum Bákula, que se debería llegar a un acuerdo negociado ya que las líneas se cruzaban, proponiendo la equidistancia como solución a esta controversia. Posteriormente y ante la negativa de Chile de negociar una solución, Perú le solicitó a la Corte Internacional de Justicia que defina los inexistentes límites marítimos al sur de nuestro país, recomendando que se utilice la equidad como método de solución.

Estos casos mostrados son los más emblemáticos pero hay muchos más ejemplos de la constante conducta peruana de respeto y apego a los medios de solución pacífica de controversias y al respeto al derecho internacional. Así, podemos decir que la esencia de nuestra posición frente a controversias internacionales es principalmente jurídica y sobre ese marco siempre han sido nuestras actuaciones internacionales.

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Los diplomáticos: héroes silenciosos

Cuando en las noticias vemos que el Gobierno consigue grandes logros internacionales nos sentimos orgullosos y nos envuelve un sentimiento patriótico digno de un partido de fútbol de la selección nacional. Algunos de estos logros han sido, por ejemplo, la eliminación de visa a la Unión Europea, el triunfo en el diferendo marítimo con Chile, los numerosos tratados comerciales que generan posibilidades para mejorar la vida de pequeños productores, etc. Estos se celebran como triunfos nacionales y como logro de todos los peruanos, pero no siempre se les reconoce a los verdaderos actores que están detrás de todas estas victorias internacionales del Perú: los funcionarios diplomáticos.

En la antesala de todos los procesos de negociación están los diplomáticos haciendo un trabajo sólo con la firme convicción que los resultados obtenidos no serán únicamente para beneficio personal, sino que indirectamente habrán muchas personas que tendrán una mejor calidad de vida a consecuencia de ellos.

Sin embargo, erróneamente se cree que la vida del diplomático es fácil, llena de lujos y frivolidades. Se considera que los diplomáticos se dedican exclusivamente a ir a reuniones sociales y a viajar por el mundo estando desconectados de la realidad nacional. No hay mentira más grande. Si bien esta carrera brinda grandes beneficios y satisfacciones personales, también está llena de muchos sacrificios, frustraciones, desencantos y una gran sensación de soledad. Todos estos activos y pasivos son inherentes a la decisión de ser parte del Servicio Diplomático de la República y son asumidos por una razón que los caracteriza en su conjunto: una gran vocación de servicio a la Nación.

No es un secreto que la carrera diplomática brinda a sus funcionarios estabilidad tanto económica como laboral, cosas que muchas personas se dedican a buscar a lo largo de su vida y lamentablemente no lo consiguen. Sin embargo, un gran desafío que se debe aprender a superar es la inestabilidad emocional que puede generarse como consecuencia de la vida errante que les toca llevar. Quizá no es común que se considere lo difícil que puede resultar vivir alejado de nuestro país la mayor parte de nuestras vidas, a pesar que pueda sonar emocionante tener la posibilidad de conocer el mundo viviendo en muchos lugares diferentes, aprendiendo de otras culturas y realidades completamente diferentes a las tuyas.

Quizá la parte más difícil de compatibilizar en una carrera de este tipo son las relaciones personales de tipo sentimental. Pedirle a una persona que adapte su vida al estilo de vida de un diplomático no es fácil, y quizá no muchos tengan la disposición de hacerlo. Sin duda el compromiso tiene que ser lo suficientemente fuerte para afrontar todos los desafíos que vendrán, dado que superarlos será un trabajo muy duro para ambas partes.

A pesar de estas dificultades personales, y dada la naturaleza de sus funciones, siempre deben contar con la mejor disposición para el trabajo y mantener la eficiencia requerida, puesto que un fracaso individual puede convertirse en uno con consecuencias para todo un país. Esto lleva a que en ocasiones se tenga que dejar en un segundo plano las emociones personales para darle mayor relevancia a los asuntos de interés nacional que se estén desarrollando, hecho que definitivamente no es fácil de hacer.

Por esto, como se indica en el título, los diplomáticos son unos héroes silenciosos. Son personas que trabajan día a día desde todos los rincones del planeta buscando obtener beneficios para el país y representando sus intereses de la mejor manera posible, así pocas veces vayan a salir en la portada de un periódico o sean vitoreados como podría serlo un campeón mundial. Hacen un trabajo muy silencioso sin esperar nada a cambio, solo la satisfacción personal de haber ayudado al otro. Finalmente, son personas que entregan su vida, y muchas veces su felicidad, por la convicción que sus capacidades y preparación tienen como objetivo conseguir un bien más grande que uno mismo: el bienestar de todos los peruanos.

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El tren bioceánico Perú – Brasil: Intereses Nacionales involucrados

Hace unos años surgió la idea de un ferrocarril bioceánico sudamericano que cruce desde el Atlántico, en Brasil, hasta el Pacífico, en el Perú. La idea despertó mucho entusiasmo dadas las múltiples posibilidades que abría una conexión ferroviaria que conectara los dos océanos de América.

A todas luces este proyecto sonaba potencialmente interesante, pero representaba un gran costo económico -aproximadamente US$10.000 millones-  que claramente ni Perú ni Brasil podrían asumir en el mediano plazo. Es así que el interés por el proyecto se exportó a otros continentes y principalmente China y Alemania le han puesto el ojo. Ambos países han ofrecido su cooperación para la construcción de este ferrocarril y las negociaciones han ido avanzando paulatinamente.

Ante esta situación es necesario preguntarnos: ¿el mundo es color de rosa? Por más extraño que suene, ¿realmente le conviene a Perú un tren que cruce de la costa pacífica a la atlántica? A opinión personal plantearé de manera muy breve los principales argumentos a favor y en contra que podrían ayudarnos a tener una aproximación de este proyecto con una visión de los intereses nacionales involucrados.

Si hablamos de los argumentos a favor, debemos considerar en primer lugar la importancia geopolítica que nos confiere la salida brasileña al pacífico por costas peruanas. Claramente este paso obligado nos podría posicionar como un hub internacional viendo la proyección de Brasil a la región Asia-Pacifico.

En segundo lugar, en términos económico-comerciales, se puede señalar que el tren bioceánico genera posibilidades para potencialmente aumentar la presencia de productos peruanos en el mercado brasileño, lo cual implica que los tiempos de transporte de carga podrían reducirse considerablemente entre Perú y Brasil.

En tercer lugar, debemos considerar los beneficios que este proyecto traería al desarrollo de la infraestructura vial junto con los beneficios directos e indirectos con los que gozarían las localidades por las que atraviese el tren.

Por último, en cuarto lugar, el tren nos ofrece una salida al mercado africano, mercado que si bien es inhóspito para nosotros puede ser aprovechado de mejor manera en el futuro.

Sin embargo no todo lo que brilla es oro. Por eso considero que hay argumentos en contra que debemos considerar. En primer lugar, debemos detenernos a analizar a profundidad la relevancia para el Perú de contar con una salida al Atlántico. Si este interés se plantea en términos de reducir el tiempo de traslado a Europa, se debe decir que revisando la ruta comercial vía Panamá a Europa versus una salida por el Puerto de Santos en Brasil, el tiempo de traslado a Europa es más prolongado en esta última. Esto afectaría directamente la competitividad internacional del Perú como país exportador.

En segundo lugar, si miramos a África, actualmente tenemos un intercambio comercial sumamente bajo con este continente que asciende aproximadamente a US$ 236 millones al 2015, lo cual representa el 7.8% de las exportaciones peruanas. Mientas se mantenga un intercambio comercial tan bajo con la región mencionada no se considera prioritario contar con un nuevo acceso a dicha región.

En tercer lugar, se debe determinar claramente las fuentes de financiamiento del proyecto. Se sabe que el costo de inversión aproximado será de US$ 10 mil millones pero aún no se ha determinado cómo será cubierta dicha inversión ni las alternativas que proponen los países interesados. Se ha hablado mucho en términos de cooperación, pero como sabemos “there ain’t no such thing as a free lunch”.  Con el objetivo de evitar compromisos que impliquen deudas a largo plazo, será necesario puntualizar las modalidades o concesiones que se otorgarían en dicho proyecto, sea con cooperación China o Alemana.

Por último, en cuarto lugar se debe tener en cuenta los costos colaterales en términos ambientales y sociales que representa este proyecto. Según la ruta definida se tendría que cruzar por 42 km. de una comunidad indígena en territorio nacional. Asimismo tendría que cruzarse por diferentes zonas protegidas afectando la flora y fauna de las mismas. En una época de lucha contra el cambio climático este hecho no nos deja bien parados internacionalmente.

A manera de conclusión me gustaría hacer un llamado a la cordura y pensar fríamente las cosas. Me vuelvo a preguntar ¿realmente nos conviene este tren? Se me ocurren muchas alternativas al mismo, comenzando con el debido aprovechamiento de la inutilizada carretera interoceánica. En mi opinión, este tren representa una posibilidad para China y Brasil de acercar sus mercados dejando a Perú como un intermediario geográfico necesario. Las ganancias que obtendríamos de este proyecto son aún muy marginales. Sin duda este es un tema que dará mucho que hablar. Las negociaciones siguen y ya veremos los resultados.

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La geopolítica ¿Una disciplina vigente o desfasada?

Actualmente los principales acontecimientos internacionales son transmitidos en tiempo real en todo el mundo. Mientras escucha o ve las noticias por internet, un peruano que vive en China puede comentarlas con su familia que se encuentra en Lima. ¿A qué se debe que la mayor parte del planeta esté conectada al mismo tiempo? Evidentemente a la globalización. Como sabemos, luego de la caída del muro de Berlín y de la disolución de la Unión Soviética este fenómeno se expandió de manera acelerada, principalmente por el crecimiento del comercio internacional. Con el triunfo del capitalismo y del liberalismo, se generó el debate sobre el fin de las ideologías y del fin de la geopolítica como disciplina de interés, dado que la influencia sobre otros Estados ahora se ejerce de manera económica y no con presencia física. Sin embargo, ¿Será cierto que a geopolítica es una disciplina desfasada? Las múltiples interacciones entre las principales potencias nos pueden dar una respuesta a esta pregunta.

Con la finalidad de responder esta pregunta, haremos un breve recuento de las acciones en el plano internacional de Estados Unidos, Rusia y China -tres de las principales potencias a nivel mundial que más utilizan su “hard power”-  para poder determinar qué tan vigente es la geopolítica en la actualidad.

Estados Unidos ha mantenido un liderazgo indiscutido en los últimos 20 años. Entre subidas y bajadas, lo característico de esta potencia es la intención de expandir y consolidar un orden mundial liberal. Durante el gobierno de Obama se ha puesto en agenda diferentes acciones con el objetivo de asegurar ese fin. Asimismo, Obama buscó reducir el gasto militar y reducir la importancia de la política exterior en América. Sin embargo, casi al final de su presidencia se encuentra atrapado en las mismas rivalidades que había esperado superar.

Por el lado de China, a pesar de su exitoso crecimiento económico, se puede decir que no ha tenido la misma suerte para afirmarse en su región. La rivalidad que mantiene con Japón ha generado que se aumente el nacionalismo en ese país y ha causado que Estados Unidos estreche más los vínculos que tiene con sus aliados regionales. Mientras crezcan las capacidades chinas más lo harán sus aspiraciones de hegemonía regional, lo cual podría generar una gran tensión en esa parte del mundo.

Rusia, por su parte, ha sido protagonista del resurgimiento de una potencia en el sistema internacional, principalmente de la mano de Putin. Mucho se ha discutido del creciente expansionismo ruso, comparándolo incluso con la otrora Unión Soviética. Lo cierto es que esta expansión rusa ha sido severamente limitada por el poder económico de este país. La unión Euroasiática y lo acontecido en Ucrania nos puede dar indicios sobre la proyección de la política exterior de este país.

A pesar de los diferentes intereses que puedan mostrar estas tres potencias lo que está en juego es el mantenimiento o el cambio del status quo: Rusia busca parecerse lo más posible en términos de poder e influencia a la Unión Soviética, chocando con los intereses de la Unión Europea y Estados Unidos en esa región, China no tiene intención de contentarse con un papel secundario en asuntos globales, ni aceptará el actual grado de influencia de Estados Unidos en Asia y finalmente Estados Unidos busca mantener su influencia a nivel global y seguir teniendo presencia en los asuntos más relevantes para sus intereses nacionales.

Por lo tanto, la geopolítica es una disciplina que sigue vigente y debe ser tomada en cuenta por todos los arquitectos de las diferentes políticas exteriores de los Estados. La presencia física y el control geográfico aún siguen siendo relevantes para poder asegurar ciertos objetivos políticos estratégicos, si bien cada vez quedan más de lado las ocupaciones territoriales, ahora la influencia política juega un rol clave en asegurar aliados que respondan por intereses que se buscan proteger. A pesar de no haber una lucha ideológica siempre existirá la competencia y el conflicto. Así, para ser poderosos, los Estados deben desarrollar las instituciones y las capacidades necesarias para aprovechar los recursos que se tengan disponibles. No hay alternativa, las sociedades que no puedan o no quieran seguir esta ruta terminarán siendo los sujetos de la historia en lugar de los creadores de la misma.

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Multilateralismo vs. Regionalismo: ¿Compatibles o excluyentes?¿Por qué existe esta fragmentación?

La globalización, como fenomeno mundial, entre otras cosas, ha determinado nuevas tendencias en el comercio internacional. Así, hemos sido testigos de como los países han adoptado diferentes estrategias para enfrentar  un entorno sumamente competitivo donde la gran parte de los beneficios son de suma cero. Buscando profundizar en este tema es que se pondrá sobre la mesa uno de los debates vigentes dentro del comercio internacional: el multilateralismo vs. el regionalismo.

La discusión se centrará en determinar si la presencia de Acuerdos de Integración Regionales (AIRs) menoscaba la legitimidad y obstaculiza al multilateralismo puesto en práctica por la OMC; o si por el contrario, son compatibles y propician un comercio más abierto entre bloques económicos. Por último, al finalizar este artículo se buscará dar una explicación de los factores que impulsan la fragmentación de los miembros de la OMC.

Antes de analizar a profundidad las interrogantes planteadas, es necesario revisar algunos términos necesarios para entender el contexto en el que se enmarca esta discusión. Para este propósito será necesario remontarnos un poco en la historia para revisar el proceso de formación de los principales organismos multilaterales.

Las negociaciones que tuvieron como protagonistas a varios países tuvieron como nacimiento el fin de la segunda guerra mundial. Luego de esta guerra las principales economías coincidieron en el deseo de reducir y/o consolidar aranceles aduaneros como medida de liberalizar el comercio y unir a las principales democracias. Como resultado de estas conversaciones, se firmó en 1947 el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) que estuvo vigente desde esta fecha hasta 1995 que se estableció formalmente la OMC producto de las negociaciones de la Ronda de Uruguay (1986 – 1994). La principal modificación con la creación de la OMC fue el cambio de carácter temporal del GATT a un organismo permanente como la OMC, consolidándose como el organismo multilateral con mayor legitimidad en el sistema internacional correspondiente a temas comerciales.

Haciendo una breve revisión de la historia de acuerdos y negociaciones internacionales podemos apreciar que luego de la firma del GATT, y por ende la creación del multilateralismo, esta forma de integración fue la más utilizada por los países a la hora de buscar una integración económica- comercial. Sin embargo, a partir de la década de 1980 los AIRs empiezan a surgir como un mecanismo de cooperación económica muy atractivo, así, alrededor del mundo en este periodo proliferaron este tipo de acuerdos en diferentes regiones. El siguiente gráfico muestra de manera clara lo antes dicho:

Fuente: http://tinyurl.com/krnurdm

De esta forma, luego de esta breve revisión histórica volvemos a la pregunta inicial: ¿son los Acuerdos de Integración Regionales compatibles o excluyentes con el multilateralismo propuesto por la OMC?

Algunos señalan que el regionalismo es compatible con la concepción de la OMC al no ser estos procesos sustitutivos de la integración multilateral sino más bien complementarios. Por ejemplo, la CEPAL llama a este proceso “regionalismo abierto”. Además se señala que el regionalismo le da la posibilidad a países pequeños de tener una posición negociadora más fuerte que la que tendría de manera individual.

Por otro lado, hay quienes señalan que la formación de AIRs son actos discriminatorios porque son acuerdos en los que solo algunos socios o miembros tienen ventajas y no se facilita el comercio a terceros países que no han entrado en estas negociaciones. El principal efecto negativo de este proceso es lo que en comercio internacional se denomina “desviación del comercio” y consiste en que a consecuencia de un acuerdo regional un país deja de importar productos de un país no-miembro del acuerdo y pasa a importarlo de un miembro activo a un precio mayor del que le ofrecía el país excluido. El MERCOSUR puede servir como ejemplo para explicar este dilema: por más que es un AIR, no incluye a toda la región y excluye a países con influencia directa como Bolivia.

Es así que viendo estas principales posturas se puede decir que el regionalismo por sí solo no es excluyente ni obstaculiza el multilaterialismo basado en la OMC, incluso podría favorecer a este último al incluir a otros actores menos favorecidos de manera individual. Sin embargo, se debe revisar con cuidado la finalidad y objetivo de cada AIR , esto en vista que podría llegar a constituirse en un bloque económico que obstaculice la integración económica centrándose solamente en sus miembros y generando una desviación del comercio a gran escala.

Por último, como se mencionó líneas arriba, se buscará esbozar algunas razones por las cuales se ha generalizado esta fragmentación regional, y a veces bilateral, a pesar de existir un organismo multilateral de carácter mundial  que funciona como foro que establece las directrices del comercio internacional.

La primera razón por la cual considero que esta fragmentación de los miembros de la OMC ha tenido un crecimiento constante es por la insatisfacción que ha generado los acuerdos y los objetivos trazados por las diferentes Conferencias Ministeriales a lo largo de los años. En las Conferencias Ministeriales celebradas cada dos años se establecen metas interregionales, las cuales pasan en su mayoría por temas de impulso del comercio y el desarrollo. Al tratar de temas que pueden ser considerados muy abstractos como “el cambio climático; la seguridad alimentaria; comercio y tipos de cambio; e inversión” muchos países consideran que este espacio es insuficiente para encontrar solución a problemas más concretos. Así, se pasa a un regionalismo donde las partes involucradas sean actores directos de la problemática a tratar.

La segunda razón que se propone en este artículo tiene relación con la mencionada anteriormente. La fragmentación se fomenta porque las conferencias de la OMC y las principales economías dejan pasar por alto los múltiples clivajes económicos que existen actualmente y afectan directamente a países que ven en los acuerdos regionales la única manera de hacer sentir -y pesar- su voz.

La tercera, y última, razón que propongo como razón a la fragmentación de los miembros de la OMC se debe a cuestiones de interés geopolítico. Por más que en teoría todos los países tengan la misma calidad de miembros en la OMC, no es novedad los diferentes intereses que tienen las potencias económicas. Así, cada uno buscará la forma de ser más influyente en el sistema internacional y una de esas formas es crear alianzas comerciales regionales. Nuestro caso más cercano es el Estados Unidos buscando formar el ALCA y recientemente con el acuerdo TPP que busca conseguir una ventaja competitiva frente a China.

Es de esta manera que nos damos cuenta que somos parte de un sistema internacional que está evidentemente fragmentado, a pesar de coincidir en un organismo multilateral que se traza metas globales. El reto que le queda a países como Perú será poder acomodarse de la mejor manera a este sistema cada vez más multipolar y competitivo. Por lo pronto, desde mi punto de vista, considero que vamos por un buen camino en lo que respecta a alianzas comerciales. Sin embargo, queda pendiente la tarea de desarrollar cada uno de los mercados que se logran abrir con las negociaciones logradas en los últimos años.

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¿Qué es la diplomacia pública?¿Se puede aplicar en el ámbito interno?

La diplomacia, en su definición más amplia y en palabras del ilustre embajador Javier Pérez de Cuéllar es “el arte de poner apropiadamente en práctica la política exterior”, entendida como el conjunto de posiciones y acciones que adopta un Estado en su relación con otros Estados o en el seno de organismos internacionales con la finalidad de preservar su seguridad, sus intereses e influencia”

La diplomacia ejercida por los Estados se puede circunscribir, por sus actividades, en tres ámbitos: La diplomacia convencional, la cual consiste en los mecanismos utilizados por un actor internacional para gestionar su entorno. Por otro lado, la diplomacia tradicional que consiste en la gestión del entorno internacional a través de un compromiso y relacionamiento con otro actor internacional. Y finalmente, nos encontramos con la diplomacia pública entendida como una herramienta de la política exterior que tiene como objetivo fundamental el influir sobre el comportamiento de un gobierno en el exterior de forma indirecta, ejerciendo influencia sobre las actitudes de sus ciudadanos.

Para lograr estos fines, la diplomacia pública se ha desarrollado utilizando estrategias de comunicación que incluyen, entre otros, programas informativos, educativos y de entretenimiento ¿Alguien recuerda al Capitán América? 

A pesar que la diplomacia pública tiene un ámbito de aplicación muy vasto, se puede señalar que la finalidad de esta se puede desagregar, según Juan Luis Manfredi, entre tres objetivos principales:

El primero se refiere a buscar el desarrollo de la economía nacional a través del reconocimiento de la marca país, con la intención de favorecer e impulsar el comercio exterior. El segundo de ellos tiene relación con incrementar la influencia en el público extranjero, finalidad que muchas veces se asume como función principal de la diplomacia pública y consiste en aumentar el grado de influencia de un actor sobre las decisiones que se toman en la esfera internacional. Finalmente, el tercer objetivo que tiene la diplomacia pública es el refuerzo de la identidad nacional, tanto en los connacionales que residen en el extranjero como aquellos que se encuentran en territorio del país.

Sin embargo, frente a estas definiciones podemos preguntarnos, ¿tiene cabida la diplomacia pública en el ámbito interno? La respuesta es sí y tiene un efecto muy importante para poder alcanzar los objetivos propuestos por las Cancillerías.

Este nuevo fenómeno de la diplomacia pública en el ámbito interno y en las relaciones públicas, según Ashvin Gonesh y Jan Melissen, se explica por tres razones: en primer lugar, los gobiernos no pueden excluir a la población civil de los principales asuntos de política exterior debido a la participación que ésta tiene en los asuntos estatales. Segundo, el empoderamiento de la población civil exige una mayor rendición de cuentas y transparencia en la ejecución de la política exterior de los países. Y, por último, se puede decir que hay una tendencia a que los asuntos de la política exterior y la política nacional se encuentren cada vez más entrelazados. Muchas veces es difícil determinar cuando un tema nacional deja de serlo para pasar a ser un tema internacional y viceversa.

Es por esta razón que, si bien el concepto inicial de la diplomacia pública se refiere al ámbito externo de las relaciones estatales, recientemente se ha dado un enfoque de diplomacia pública también a los asuntos internos, usualmente llamados “asuntos públicos”. Así, el concepto de diplomacia pública aplicada al ámbito interno se ha fortalecido en los últimos años debido a la importancia cada vez mayor de los stakeholders nacionales que forman parte de las estructuras tomadoras de decisiones. Esta nueva tarea, en el entorno local, de la diplomacia pública complementa esta herramienta de la política exterior al darle una aplicabilidad más integral.

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El cambio en la política comercial de Macri

El cambio de gobierno en Argentina no sólo significó la salida del kirchnerismo, sino también la implementación de un gran número de medidas políticas y económicas que han redefinido la visión y orientación del gobierno de ese país. Dentro de los planes que tiene la nueva administración argentina destacan las medidas económicas que buscan recuperar a Argentina de la crisis por la que atraviesa, tanto a nivel interno como en su comercio exterior.

Probablemente la inflación sea la raíz de la mayoría de los problemas de la economía argentina, no sólo por sus efectos directos, sino porque el gobierno anterior, en su búsqueda por contenerla, llevó adelante políticas que no sólo no pudo solucionar el problema, sino que generó nuevos desequilibrios. La alta inflación argentina y la restricciones a la compra de moneda extranjera tuvieron efectos directos al comercio exterior de ese país, principalmente en las importaciones de insumos de producción y por ende a la industria nacional. Esto, sin duda, fue una de las principales causas de la cadena de efectos negativos que se dieron en la economía local.

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Frente a este escenario, el nuevo gobierno estableció como objetivo prioritario el desarme, en el menor tiempo posible, de la prohibición a la compra de moneda extranjera y sólo cinco días hábiles después de asumir, la unificación cambiaria se materializó. Esto llevó a que las primeras medidas del nuevo gobierno se centraran en eliminar el conjunto de desincentivos a las exportaciones argentinas. Para estos efectos se aplicó una devaluación que significó la unificación cambiaria mencionada, también se eliminaron las retenciones a las exportaciones (tanto productos de origen agropecuario como industrial), además del desmantelamiento de los cupos necesarios para importar.

Así, las recientes medidas podrían mejorar el desempeño de las exportaciones y, por lo tanto, la dinámica económica de los próximos años de Argentina. Si bien un cambio estructural es difícil de esperarse, mientras las exportaciones aumenten -y generen ingresos al país- se posibilitará el incremento de las importaciones necesarias para dinamizar la producción. Es por esto que es esperable que el país vuelva a crecer en el mediano plazo.

En este contexto es relevante analizar los efectos que el cambio de orientación y apertura argentina puedan traer para el Perú. El efecto inmediato de este cambio se verá representado en las nuevas oportunidades comerciales para las exportaciones peruanas. De acuerdo a las estadísticas oficiales, el intercambio comercial con Argentina se ha venido reduciendo desde el 2011 principalmente por las medidas de protección a la industria local y los desincentivos a la exportación implementados por el gobierno. Con la eliminación de trabas al comercio se puede esperar un aumento en el intercambio comercial con este país, siendo el sector energético (gas y petróleo) y el minero los más beneficiados.

Otro efecto que se puede esperar es un acercamiento político con Argentina dado el cambio de orientación ideológica del nuevo gobierno. Bien es sabido que la administración pasada mostraba una posición cercana a los países del grupo del ALBA, posición que no permitía una relación dinámica entre Argentina y Perú. En las condiciones actuales, es previsible que la interacción con este país sea más ágil, tanto a nivel bilateral como a nivel multilateral. Es en este sentido que Argentina está impulsando un acercamiento entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico, puesto que este país está en la búsqueda de involucrarse en las dinámicas políticas y comerciales de los países miembros de esta iniciativa de integración regional.

En conclusión, podemos esperar un acercamiento con el nuevo gobierno de Argentina aunque este no se haya producido aún dado el contexto de las próximas elecciones en Perú. Esperemos que el dinamismo económico y el acercamiento entre las iniciativas de integración regional sea beneficioso para todos.

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Los acuerdos comerciales del Perú

En este post me gustaría hacer una breve revisión del estado actual de las negociaciones, los acuerdos y los tratados comerciales del Perú. Esto incluye las negociaciones multilaterales, regionales, bilaterales, etc. El objetivo de este recuento será que los lectores que sigan este blog puedan identificar los temas y términos de manera rápida y puedan tener una fuente de consulta a la cual recurrir cuando se pierdan dentro de la multiplicidad de nombres con los que se puedan topar.

Empezaré contextualizando la tendencia a la integración económica y comercial que el mundo, y en especial nuestra región, ha experimentado las últimas décadas.  

Los países sudamericanos han pasando por un proceso de crecimiento económico iniciado en la década de 1990. Esta tendencia de constante crecimiento ha sido estable a pesar de la existencia de diferentes momentos de dificultad política y económica. Gran parte de la estabilidad del crecimiento que ha experimentado la región se debe a factores como la globalización, la liberalización económica y sobre todo a un sector privado, que gracias a las aperturas de los mercados ha establecido relaciones comerciales con todo el mundo y ha reducido gradualmente las barreras comerciales que fueron tan marcadas durante la segunda mitad del siglo XX. Esto ha generado que en materia comercial las fronteras nacionales hayan pasado a un segundo plano para permitir un proceso muy dinámico de integración económica mundial.

Este proceso de integración comercial continuará desarrollándose, permitiendo que el comercio exterior siga creciendo a pesar de algunas caídas causadas por coyunturas internacionales. Actualmente lo que está en juego no es cómo lograr el crecimiento puesto que este ya se está dando, sino, como mantenerlo estable en el tiempo.

Así, los países avocados a una apertura comercial han tomado diferentes estrategias para consolidarse en el mercado internacional, las cuales se centran principalmente en dos polos: una integración regional multilateral o una integración bilateral con importantes socios comerciales. Claro está que en este proceso cada país ha ido cambiando sus preferencias y estrategias.

En el caso peruano se ha visto un clara preferencia por las negociaciones bilaterales. No obstante, no se ha dejado de lado la participación en foros multilaterales como la OMC (que en palabras de la Dra. Tussie -doctora en Relaciones Internacionales- es la “panacea del comercio internacional”), el foro APEC y próximamente el acuerdo TPP (Trans-Pacific Partnership). Sin embargo, frente a estas participaciones multilaterales, vemos que Perú tiene a la actualidad 14 acuerdos de libre comercio en vigor (entre TLC’s, Acuerdos de cooperación económica, Acuerdos de integración económica y Acuerdos de complementación económica). Adicionalmente están por entrar en vigencia los acuerdos de libre comercio con Guatemala y Honduras, y se encuentran en negociación los acuerdos comerciales con El Salvador y Turquía. Para mayor información de cada uno de estos acuerdos recomiendo firmemente consultar el Sistema de Información sobre Comercio Exterior de la OEA (SICE) donde se encuentra información detallada en esta materia.

acuerdos comerciales

Teniendo en cuenta la tendencia en la política exterior comercial peruana hacia los tratados bilaterales, es preciso señalar la participación que ha tenido nuestro país en los diferentes intentos de integración económica regional. En latinoamérica la integración económica regional tuvo un significativo impulso y desarrollo desde la década de 1950. 

Con fines informativos, haré una breve descripción de cada uno de los procesos de integración regional en los que Perú ha participado activa o pasivamente:

Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI)

Esta asociación fue formada en 1980 tomando como punto de partida la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) que proponía un Área de Libre Comercio en latinoamerica basándose en el principio de la Cláusula de la Nación más favorecida” de la OMC. Al estancarse este proceso de integración se formó la ALADI, la cual planteó nuevos objetivos regionales tales como un mercado común latinoamericano y medidas de facilitación del comercio entre los países miembros.

Comunidad Andina de Naciones (CAN)

En 1969 mediante la suscripción del Acuerdo de Cartagena se creó el Grupo Andino (GRAN) que tenía como finalidad consolidar un mercado común entre sus miembros. Posteriormente, en 1973 ingresa Venezuela y en 1976 se retira Chile. Sin embargo en 1996 Venezuela se retira del acuerdo, dejando como miembros a los países que actualmente forman la CAN. Así, en 1997 a raíz de los protocolos de Trujillo y de Sucre se reformó institucionalmente el Acuerdo de Cartagena y se formó la Comunidad Andina de Naciones tal y como la conocemos hoy en día.

Mercado Común del Sur (MERCOSUR)

El MERCOSUR es un bloque regional que se formó en 1991 mediante el Acuerdo de Asunción donde participaron Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. El objetivo de este acuerdo de integración fue lograr para el año 2006 un mercado común entre los miembros. Perú, al no ser miembro de este acuerdo no tenía acceso a los beneficios comerciales de este acuerdo, sin embargo, en diciembre del 2005 entró en vigencia el Acuerdo de Complementación Económica (ACE) entre Perú y los Estados Parte del MERCOSUR.

Sin lugar a dudas, este bloque económico regional es el que más ha progresado en la región constituyéndose como el 4to bloque económico más importante del mundo.

Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)

El ALCA se instituyó en 1994 en la Cumbre de las Américas convocada por el gobierno de Estados Unidos. El único país de la región que no fue convocado fue Cuba. El objetivo de esta cumbre fue el de crear un área de libre comercio entre los países de América para el año 2005, de ahí las siglas ALCA. Este intento regional ha sido el más ambicioso por albergar a un mayor número de países miembros. El ALCA fracasó por desacuerdos entre los miembros, en las cuatro Cumbres de las Américas que hubo. La última, en Mar del Plata el 2005, selló definitivamente las posibilidades de concretar los planes propuestos. 

Alianza Del Pacífico.

Este bloque regional formado por Colombia, México, Chile y Perú se creó en el 2011 y se consolidó en el 2012 con la firma del Acuerdo Marco. La Alianza del Pacífico es el intento más reciente de la región en cuanto a integración económica y cuenta con tres objetivos claramente definidos en el Acuerdo Marco: primero, la creación de un área de libre comercio entre los países miembros; segundo, impulsar el desarrollo competitivo de las economías de los países miembros. Es importante resaltar en este punto el tema de los encadenamiento productivos, tema que será motivo para próximas publicaciones; y finalmente, convertir este bloque en una plataforma con proyección al Asia-Pacífico.

A pesar de la extensión, considero que esta revisión es muy importante para entender las próximas investigaciones y publicaciones relacionadas a temas comerciales del Perú y que giran en torno a los acuerdos mencionados. Espero que este artículo le haya sido de su utilidad y lo invito a seguir los próximos que tratarán de temas relevantes para el Perú.

 

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El legado de Carlos García-Bedoya

Carlos García-Bedoya, ilustre diplomático peruano, dejó a través de su obra y práctica una serie de enseñanzas que marcarían la formación y el desarrollo profesional de muchas generaciones de diplomáticos peruanos. Su obra cumbre, “Política Exterior Peruana. Teoría y Práctica”, es un recuento de sus pensamientos y la forma cómo entendía que debería ser el desarrollo de nuestra política exterior. En las próximas líneas veremos cuales son las principales enseñanzas que nos dejó García-Bedoya. Espero que al final de este recuento compartan la idea que gracias a hombres como él nuestra Cancillería cuenta con el prestigio que tiene, el cual ha sabido siempre mantener.

Lo primero que nos señala el autor es que antes de buscar entender qué es la política exterior o su importancia, debemos tener claro que el Perú, como país, tiene intereses nacionales permanentes que se determinan gracias a factores como la identidad nacional, nuestra historia y nuestra geografía. García-Bedoya nos recuerda de la relevancia de identificar plenamente nuestros intereses nacionales y saber a cabalidad de donde provienen estos, hacia donde apuntan y de qué manera desarrollarlos. Este ejercicio propuesto es vital puesto que nos ayuda a plantear de una manera clara y realista cuales son las metas que tenemos como país y con qué recursos y/o capacidades contamos para ponerlos en práctica. Sólo así podemos definir un norte en nuestra política exterior.

Teniendo en cuenta este requisito previo, podemos conocer la visión de García-Bedoya de nuestra política exterior. Dicho autor señala que vivimos en un mundo donde todos los países tienen sus propios intereses y que al proyectarlos internacionalmente se encuentra con un sistema de interacción soberana que determina la política internacional. Por lo tanto, si se quiere velar por los intereses nacionales en este sistema internacional, debe ser a través de una política exterior debidamente diseñada y articulada. García-Bedoya dice que esta política exterior está basada en lineamientos determinados por el profundo conocimiento de los intereses nacionales, y que por ende, tiene objetivos que cumplir dentro de la interacción a la que es expuesta con las políticas exteriores de países. Entendida así, la política exterior es la proyección internacional de los intereses nacionales.

Una vez entendido el planteamiento central, es hora de conocer qué nos propone para desarrollar los objetivos de política exterior. Para él, la manera de desarrollar la política exterior del país es a través de las capacidades con las que se cuenten para poder negociar con otros actores internacionales y ejecutar las estrategias planteadas para el desarrollo de los intereses nacionales. Dentro de estas capacidades se encuentra el poder relativo que tiene un país y su capacidad de influir en otros privilegiando los intereses propios. Es preciso señalar que estas capacidades son dinámicas y que si no hay una gestión eficiente de ellas pueden perderse.

Como resultado de lo mencionado anteriormente, García-Bedoya propone que el objetivo primordial de la política exterior debe ser el aumentar las capacidades con las que contamos como país para poder tener las herramientas necesarias para velar por los intereses nacionales del Perú. Esta búsqueda del aumento de las capacidades incluye mecanismos para aumentar nuestro poder como país y así tener una mejor posición de cara a futuras negociaciones.

Por lo tanto, sabemos qué determina nuestros intereses nacionales, cual es la función de la política exterior, cómo podemos desarrollarlos y lo importante que debe ser aumentar nuestras capacidades para un mejor desarrollo de nuestra política exterior. Sin embargo, ¿será esto siempre posible? García-Bedoya nos dice que la única manera de desarrollar nuestra política exterior y preservar nuestros intereses nacionales será siendo siempre independientes. La manera por la cual el autor entiende la independencia no el carácter colonial que se podría pensar, sino es referida a no ser sujetos a influencias externas de potencias hegemónicas para así evitar desarrollar una política exterior alineada con intereses extranjeros que impidan un eficiente desarrollo de los propios.

Finalmente, me gustaría añadir que si bien cada uno es hijo de su época y que las coyunturas son cambiantes, los planteamientos de Carlos García-Bedoya trascienden un marco temporal y son vigentes al día de hoy. Por eso, está en nuestras manos el correcto e independiente desarrollo de nuestra política exterior.

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